¿Por qué pierdo la erección? Las 7 causas más frecuentes
Venía todo bien, con ganas, con la otra persona ahí, y en el momento se bajó. Si te pasó, te quedaste con la misma pregunta que miles de hombres: ¿por qué pierdo la erección justo cuando la necesito? La mayoría se queda con la duda, y la duda es lo que hace que la próxima vez se repita.
Perder la erección es mucho más común de lo que se habla. En una muestra de 1.290 hombres de 40 a 70 años, el 52 % tenía algún grado de disfunción eréctil (Feldman et al., 1994). Y tampoco es cosa de mayores: 1 de cada 4 consultas nuevas por este motivo es de un hombre de 40 años o menos, y en el 90 % de esos casos sin ninguna enfermedad de base (Capogrosso et al., 2013).
Acá vas a ver las 7 causas de disfunción eréctil más frecuentes, ordenadas según qué paso de la erección rompen, con una señal para reconocer cuál es la tuya y, al final, qué hacer si se te baja en el momento. Soy el Urólogo Mauro Carrillo.
Cómo se produce una erección
La erección es una cadena de tres pasos, y cada una de las causas que siguen rompe uno de ellos.
- La señal nerviosa. Un estímulo erótico activa los nervios que llegan al pene y les ordena a las arterias que se abran.
- La llegada de sangre. Las arterias se dilatan y la sangre inunda los cuerpos cavernosos.
- La sangre se queda. La estructura del pene comprime las venas de salida y retiene esa sangre a presión. Eso es la rigidez.
Causa 1: los nervios no mandan la señal (diabetes y lesión medular)
Los nervios comandan la llegada de sangre al pene: sin señal, la arteria queda cerrada.
La enfermedad que más lo daña es la diabetes, sobre todo con años de mal control: en un metaanálisis de 145 estudios con 88.577 hombres, el 52,5 % de los diabéticos tenía disfunción eréctil, 3,6 veces más que un hombre sano, y en la diabetes tipo 2 la cifra sube a 66,3 % (Kouidrat et al., 2017).
El otro grupo son las lesiones directas: cirugías pelvianas como la del cáncer de próstata, fracturas de pelvis y, en el extremo, lesiones de la médula espinal por accidentes de tránsito. Tras una lesión medular traumática, 1 de cada 4 hombres deja de lograr la erección y 1 de cada 3 necesita alguna ayuda para conseguirla (Biering-Sørensen et al., 2012).
Señal para sospecharla: falla en cualquier contexto, también a solas, con diabetes de larga data, cirugía de próstata o lesión de columna en la historia.
Causa 2: las arterias están tapadas (tabaco, colesterol y sedentarismo)
Acá la señal llega bien y lo que falla es la cañería: las arterias del pene se afinan o pierden elasticidad, y la sangre que pasa ya no alcanza para una rigidez completa.
Lo que las tapa es el día a día. En un seguimiento de 31.742 hombres de 53 a 90 años, 1 de cada 3 tenía disfunción eréctil; la actividad física alta bajó el riesgo un 30 % y la obesidad lo subió un 30 %, y tabaco, alcohol y horas de televisor sumaron en la misma dirección (Bacon et al., 2003). Sumale la edad, el colesterol alto, la hipertensión y la diabetes mal controlada.
Como las arterias del pene son mucho más finas que las del corazón, la placa que un día va a tapar una coronaria se nota primero abajo. En 300 hombres con dolor de pecho y enfermedad coronaria confirmada, el 49 % tenía disfunción eréctil, y en el 67 % de ellos la erección había empezado a fallar antes que el corazón, con una anticipación media de 38,8 meses (Montorsi et al., 2003).
Señal para sospecharla: la rigidez viene bajando de a poco, con pareja y sin pareja, y tenés presión alta, colesterol, sobrepeso o cigarrillo encima. Ahí la consulta vale doble: por la erección y por el corazón.
Causa 3: la sangre entra pero no se queda (Peyronie, fuga venosa y fractura)
Son las alteraciones de la estructura del pene, frecuentes y muchas veces pasadas por alto, incluso en la consulta. La enfermedad de Peyronie es una cicatrización anómala: placas de tejido duro en el cuerpo del pene que deforman su estructura y le cambian el funcionamiento. La sangre entra y, así como entra, se escapa, porque la placa impide retenerla a presión. Eso es la fuga venosa: una rigidez a medias que rara vez alcanza para penetrar. Entre 4.432 hombres de 30 a 80 años que respondieron una encuesta, el 3,2 % tenía Peyronie, con cifras que suben con la edad; de los afectados, el 84 % tenía curvatura, el 46,5 % erección dolorosa y el 41 % disfunción eréctil (Schwarzer et al., 2001).
La otra es la fractura de pene: rara, y hay que conocerla porque se resuelve de urgencia. En 3.213 casos de 58 estudios, el 48 % ocurrió durante el coito y el 39 % en la masturbación o una flexión forzada; los operados tuvieron significativamente menos disfunción eréctil, curvatura y dolor que los no operados, y la cirugía temprana rindió mejor que la diferida (Amer et al., 2016).
Señal para sospecharla: curvatura nueva, bulto duro que se palpa, dolor con la erección; o, tras un golpe en pleno acto, un chasquido seguido de dolor e hinchazón. Eso último es para ir a la guardia el mismo día.
Causa 4: alcohol, drogas y medicamentos
Todo lo que entra al cuerpo cuenta: alcohol, medicamentos y drogas como el MDMA o el cannabis. Entre los fármacos, los que más afectan la erección son los psicofármacos y algunos antihipertensivos.
- Antihipertensivos. En un ensayo con 557 hombres, la clortalidona (un diurético) produjo disfunción eréctil en el 17,1 % a los dos años contra 8,1 % con placebo, mientras que amlodipina y enalapril se comportaron igual que el placebo (Grimm et al., 1997). Los betabloqueantes suman un efecto real y chico: 5 casos extra de disfunción sexual por cada 1.000 pacientes al año en 15 ensayos con más de 35.000 personas (Ko et al., 2002).
- Antidepresivos. La disfunción sexual aparece en el 25,8 % al 80,3 % de los tratados según el fármaco: sertralina, venlafaxina, citalopram, paroxetina y fluoxetina entre los que más la producen; bupropión, mirtazapina y agomelatina, sin diferencia con el placebo (Serretti & Chiesa, 2009).
Si la erección cambió desde que empezaste un medicamento, hablalo con quien te lo indicó: muchas veces hay una alternativa que la cuida igual de bien, y cuando esa alternativa falta, se trata la disfunción eréctil asociada al fármaco. Suspenderlo por tu cuenta es la peor opción.
Con el alcohol pasa algo que confunde: un par de copas desinhiben y aflojan las exigencias, mientras la respuesta eréctil ya cae de forma marcada desde una alcoholemia de 0,05 % y sigue bajando con cada dosis (Farkas & Rosen, 1976). Es la escena típica: dos personas se conocen en un boliche, se van juntas, y él llega a la consulta asustado porque “no le funcionó”, cuando el único problema fue lo que tomó esa noche.
Señal para sospecharla: la falla apareció después de un cambio de medicación, o coincide siempre con salidas, alcohol o alguna otra sustancia.
Causa 5: falta de deseo y testosterona baja
Sin deseo, la señal que arranca la cadena sale débil. Y el deseo tiene muchas piezas: la rutina, las preocupaciones, el estrés por la plata, los hijos chicos, la depresión y la ansiedad crónica lo modifican, y algunos problemas hormonales, como la testosterona baja o la tiroides, se manifiestan primero como falta de ganas.
En el otro extremo está el hombre que arrastra un problema de erección hace tiempo y evita el encuentro para ahorrarse la incomodidad: ahí el deseo bajo es consecuencia. Por eso la primera pregunta es qué apareció antes, el problema de erección o la falta de deseo, y cómo están el estrés, la pareja y el ánimo.
La testosterona explica una minoría de los casos: en 2.794 hombres con disfunción eréctil, solo el 23 % la tenía por debajo de 300 ng/dL, y el 77 % restante, normal, con un salto de prevalencia entre los 45 y los 50 años (Köhler et al., 2008). Y reponerla mejora poco y solo cuando está realmente baja: en 14 ensayos con 2.298 hombres, la terapia con testosterona subió la función eréctil 2,3 puntos en la escala IIEF, con más efecto cuanto más bajo era el nivel de partida (Corona et al., 2017).
Señal para sospecharla: cansancio, debilidad, poco deseo y erección floja, sobre todo pasados los 50. Antes de suplementar, medir.
Causa 6: ansiedad de desempeño
Las dos últimas causas entran en la disfunción eréctil de origen psicógeno: el cuerpo funciona, y la cabeza juega en contra. Son muy frecuentes, solas o acompañando a cualquiera de las anteriores, y en jóvenes suelen ser la explicación principal.
Imaginate dos escenas: con la persona que te gusta en una cabaña frente a un lago tranquilo, o con la misma persona en una casa sin traba en un barrio peligroso, con ratas en el piso y dos tigres sueltos. En las dos hay sexo; en la primera estás relajado y en la segunda en alerta, tenso y con miedo.
La ansiedad de desempeño es la segunda escena en tu cabeza. En lugar de disfrutar, la mente exige: cumplir, no perder la erección, durar más, no dar una mala impresión. Esa exigencia enciende la alerta, y la alerta frena la erección de forma física: en hombres con disfunción eréctil psicógena, la sangre del pene tiene más noradrenalina que la de los controles y que la de los hombres con disfunción vascular (Kim & Oh, 1992). Esa descarga de “los nervios” le gana a la relajación que la arteria necesita para abrirse.
La ansiedad de desempeño afecta al 9-25 % de los hombres, causa o mantiene la disfunción eréctil psicógena y la eyaculación precoz, y se trabaja con terapia cognitivo-conductual y mindfulness (Pyke, 2020).
Señal para sospecharla: a solas funciona perfecto, las erecciones de la mañana están, y la falla aparece con otra persona, sobre todo con alguien que te importa o en las primeras veces.
Causa 7: desconexión del estímulo erótico
La última causa ataca el principio del sistema: la mente no logra conectarse con lo que la excita, los nervios no reciben la orden de arrancar y la cadena ni siquiera empieza.
Muchas veces es consecuencia de la causa anterior: cuanto más te enfocás en el rendimiento, menos te conectás con lo que te excita. Otros caminos a la misma desconexión:
- La rutina. Parejas de muchos años que, entre lo cotidiano, se olvidan de la chispa del estímulo inicial, muchas veces sin darse cuenta.
- La comparación. El consumo excesivo de pornografía y de redes sociales instala estándares de cuerpos, tamaños y duraciones que poco tienen que ver con la realidad.
- El estímulo 100 % visual. Acostumbrarse a excitarse solo con pantallas hace que, con alguien real, la excitación se apague cuando se apaga la luz.
Sobre la pornografía, en 3.419 hombres de 18 a 35 años, el 21 % tenía algún grado de disfunción eréctil, y a mayor puntaje de uso problemático de pornografía, mayor probabilidad de tenerla; la frecuencia de masturbación no fue un factor (Jacobs et al., 2021). Es una asociación, sin causalidad demostrada. Y el uso a secas ni siquiera se asocia: solo el que la propia persona percibe como problemático, una relación que desaparece al seguir a los mismos hombres durante un año (Grubbs & Gola, 2019). El problema está en la expectativa que instala, más que en el video.
Estas son cosas que yo también viví, y por eso las cuento.
Señal para sospecharla: te excitás fácil frente a una pantalla y te cuesta con una persona; con tu pareja de años sentís que “ya no pasa nada”; se te baja al apagar la luz.
Las 7 causas de un vistazo
| Causa | Qué falla | Señal para sospecharla | Qué hacer |
|---|---|---|---|
| 1. Nervios (diabetes, lesión medular, cirugía pélvica) | La señal no llega a la arteria | Falla también a solas; diabetes de años, cirugía de próstata o lesión de columna | Controlar la glucemia y consulta urológica |
| 2. Arterias (tabaco, colesterol, sedentarismo) | Llega poca sangre | Rigidez que baja de a poco, en todo contexto; presión, colesterol, sobrepeso, cigarrillo | Consultar: la erección avisa antes que el corazón; moverse, dejar el tabaco |
| 3. Estructura (Peyronie, fuga venosa, fractura) | La sangre entra y se escapa | Curvatura, placa que se palpa, dolor al erectar; chasquido y dolor tras un golpe | Evaluación urológica; la fractura se opera de urgencia |
| 4. Sustancias (alcohol, drogas, fármacos) | Deprimen la señal o el flujo | Empezó con un medicamento nuevo o coincide con salidas y alcohol | Hablar con quien indicó el fármaco, nunca suspender solo; bajar el alcohol |
| 5. Deseo bajo (testosterona, estrés, rutina) | La señal sale débil | Cansancio, debilidad y pocas ganas pasados los 50; o estrés, pareja y ánimo | Medir testosterona antes de suplementar; revisar estrés, pareja y ánimo |
| 6. Ansiedad de desempeño | La alerta frena la relajación de la arteria | Funciona a solas y falla acompañado; miedo antes de empezar | Terapia cognitivo-conductual, mindfulness, programa de 8 semanas |
| 7. Desconexión del estímulo | La cadena ni siquiera arranca | Excitación fácil con pantalla y difícil con personas; rutina de pareja; se baja al apagar la luz | Bajar pornografía y comparaciones; recuperar el estímulo real y la chispa |
Qué hacer si se te baja en el momento
Son cuatro pasos, en este orden.
- Descartá las causas graves. Un chasquido con dolor e hinchazón en pleno acto es una fractura hasta que se demuestre lo contrario: guardia el mismo día. Una curvatura nueva, una placa dura, o una rigidez que viene bajando con presión alta, diabetes o tabaco de fondo, merecen consulta sin demora.
- Diferenciá orgánico de psicógeno, y consultá. Erección firme a solas y a la mañana que falla solo acompañado: el cuerpo funciona y el problema está en la cabeza. Pérdida progresiva en todo contexto: el origen suele estar en los nervios, las arterias, la estructura o una sustancia, y el urólogo lo confirma con pocas preguntas y, si hace falta, un par de estudios.
- Normalizalo. Perder la erección una vez le pasa a casi todos los hombres, por alcohol, cansancio, nervios o una situación incómoda; lo que instala el problema es el miedo a que se repita, porque ese miedo es lo que la repite.
- Ocupate. Si el patrón es “a solas sí, acompañado no”, el trabajo es con la ansiedad y con la conexión al estímulo, y eso se entrena: para eso armé el programa Controla tu Mente, Recupera tu Erección, 8 semanas de encuentros en vivo para desarmar la ansiedad de desempeño desde la raíz, sin pastillas.
Preguntas frecuentes
¿Es normal perder la erección una vez?
Sí, y es muy frecuente: alcohol, cansancio, nervios o una situación incómoda alcanzan para que se baje. El riesgo aparece cuando esa vez se transforma en miedo a la próxima: la ansiedad de desempeño afecta al 9-25 % de los hombres y sostiene la disfunción eréctil por sí sola (Pyke, 2020).
¿Perder la erección puede ser un aviso del corazón?
Cuando la causa está en las arterias, sí. En hombres con enfermedad coronaria, en 2 de cada 3 casos la erección empezó a fallar antes que el corazón, con más de tres años de anticipación (Montorsi et al., 2003), y en 9.457 hombres seguidos en el tiempo, tener disfunción eréctil aumentó un 45 % el riesgo cardiovascular, un peso comparable al de fumar (Thompson et al., 2005).
¿La testosterona baja causa disfunción eréctil?
En una minoría. De 2.794 hombres con disfunción eréctil, el 77 % tenía la testosterona normal (Köhler et al., 2008), y reponerla mejora la erección de forma modesta, 2,3 puntos en la escala IIEF, únicamente cuando está realmente baja (Corona et al., 2017). Primero se mide, después se suplementa.
¿El alcohol baja la erección?
Sí, y desde dosis bajas: en laboratorio, la respuesta eréctil cae de forma marcada a partir de una alcoholemia de 0,05 % y sigue bajando con cada dosis (Farkas & Rosen, 1976). La sensación de “soltarse” viene de la desinhibición, mientras el cuerpo va para el otro lado; si se te bajó después de una salida, la explicación más probable es esa.
¿Cuándo tengo que consultar?
Cuando se repite, empeora con los meses o también falla a solas; cuando tenés diabetes, presión alta o fumás; cuando hay dolor, curvatura o un bulto. Un chasquido con dolor durante el acto es urgencia el mismo día. Y si a solas funciona y acompañado falla, también: cuanto antes se corta el círculo del miedo, más fácil se desarma.
Perder la erección siempre tiene una causa, y casi siempre se identifica con unas pocas preguntas: si falla en todo contexto o solo acompañado, si empezó con un medicamento o una salida, si hay dolor o curvatura, si el deseo cambió. Una vez que sabés cuál de las siete es la tuya, el camino se acorta. Si te quedan dudas de por dónde empezar, el autotest de abajo te orienta en dos minutos.
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Referencias
- Feldman, H. A., et al. (1994). The Journal of Urology. Impotencia y sus correlatos médicos y psicosociales: Massachusetts Male Aging Study. PubMed
- Capogrosso, P., et al. (2013). The Journal of Sexual Medicine. Uno de cada cuatro pacientes que consulta por disfunción eréctil tiene menos de 40 años. PubMed
- Kouidrat, Y., et al. (2017). Diabetic Medicine. Prevalencia de disfunción eréctil en diabetes: metaanálisis de 145 estudios. PubMed
- Biering-Sørensen, I., et al. (2012). Journal of Rehabilitation Medicine. Función sexual en hombres con lesión medular traumática a largo plazo. PubMed
- Bacon, C. G., et al. (2003). Annals of Internal Medicine. Función sexual en hombres mayores de 50 años: Health Professionals Follow-up Study. PubMed
- Montorsi, F., et al. (2003). European Urology. Disfunción eréctil como predictor de enfermedad coronaria en hombres con dolor torácico. PubMed
- Thompson, I. M., et al. (2005). JAMA. Disfunción eréctil y enfermedad cardiovascular posterior. PubMed
- Schwarzer, U., et al. (2001). BJU International. Prevalencia de la enfermedad de Peyronie: resultados de una encuesta a gran escala. PubMed
- Amer, T., et al. (2016). Urologia Internationalis. Fractura de pene: metaanálisis de causas y resultados del manejo quirúrgico y conservador. PubMed
- Grimm, R. H., et al. (1997). Hypertension. Efectos a largo plazo de los antihipertensivos sobre la función sexual: ensayo TOMHS. PubMed
- Ko, D. T., et al. (2002). JAMA. Betabloqueantes y síntomas de depresión, fatiga y disfunción sexual: metaanálisis. PubMed
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- Köhler, T. S., et al. (2008). Urology. Prevalencia de testosterona baja en hombres con disfunción eréctil. PubMed
- Corona, G., et al. (2017). European Urology. Terapia con testosterona y función sexual: metaanálisis de ensayos controlados con placebo. PubMed
- Kim, S. C., & Oh, M. M. (1992). The Journal of Urology. Noradrenalina en sangre cavernosa en la disfunción eréctil psicógena. PubMed
- Pyke, R. E. (2020). Sexual Medicine Reviews. Ansiedad de desempeño sexual: revisión 2000-2018. PubMed
- Jacobs, T., et al. (2021). JMIR Public Health and Surveillance. Uso problemático de pornografía y disfunción eréctil en hombres jóvenes: encuesta online. PubMed
- Grubbs, J. B., & Gola, M. (2019). The Journal of Sexual Medicine. Uso de pornografía, uso problemático autopercibido y disfunción eréctil: análisis transversal y longitudinal. PubMed
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