Carlitos, empresario de 60 años, llega a la consulta convencido de que su testosterona está baja porque no tiene deseo, no tiene erecciones y se siente agotado. Pero el laboratorio mostró otra cosa. ¿Siempre es la testosterona la culpable?
El caso de Carlitos
Carlitos tiene 60 años, casado hace 30, y hace años que no pisa un consultorio médico. Consulta por:
- Disminución de erecciones (reciente)
- Bajo deseo sexual
- Desgano generalizado
Su pareja fue quien lo empujó a consultar: “No lo veía como antes.” No toma medicación, no tiene controles — una oportunidad para evaluar su salud completa.
¿Qué fue primero: la pérdida de erección o la pérdida de deseo?
Esta pregunta es clave. Hay dos caminos:
| Escenario | Mecanismo |
|---|---|
| Primero la erección | Causas orgánicas (diabetes, hipertensión, tabaco) o ansiedad → fallas repetidas → evitación → pérdida de deseo |
| Primero el deseo | Rutina, estrés, depresión o alteraciones hormonales → sin deseo → sin encuentros → la erección se “apaga” |
Las tres hormonas que controlan el deseo
| Hormona | Función | Si está alterada |
|---|---|---|
| Tiroides (T3/T4) | Regula energía, metabolismo, ánimo, crecimiento del pelo | Hipotiroidismo → pérdida de deseo, desgano, pelo frágil, fatiga |
| Prolactina | En varones, niveles bajos son normales | Elevada → baja directa del deseo sexual + altera otras hormonas |
| Testosterona | Caracteres masculinos, masa muscular, estado de ánimo | Baja → menor deseo, peor erección (menos óxido nítrico), alteración anímica |
¿Y la testosterona de Carlitos?
Sorpresa: tanto la testosterona total como la biodisponible estaban dentro de parámetros normales. No requiere terapia de reemplazo hormonal.
A partir de los 50 años pueden aparecer síntomas relacionados al déficit de testosterona. La hormona alcanza su pico en la pubertad, se mantiene y empieza a declinar gradualmente desde los 30. En algunas personas, esa disminución alcanza niveles que producen síntomas.
Lo que sí encontramos: síndrome metabólico
En el examen físico, Carlitos presentaba:
- Sobrepeso con cintura aumentada
- Acantosis nigricans (cuello oscuro) — signo de resistencia a la insulina
- Acrocordones (pequeñas verruguitas en el cuello)
- Glucemia en 130 — posible diabetes no diagnosticada
La grasa visceral contiene aromatasa, una enzima que convierte testosterona en estradiol. Más grasa → más conversión → menos testosterona disponible → más tendencia a acumular grasa. Aunque los niveles de Carlitos eran normales, mejorar su composición corporal optimizaría su perfil hormonal.
El plan para Carlitos
- Control clínico: evaluar diabetes/resistencia a la insulina con el internista
- Hábitos: mejor alimentación, actividad física para reducir perímetro abdominal
- Salud mental: terapia cognitivo conductual — mucho estrés laboral, posible cuadro depresivo leve
- Deseo: no es un interruptor (on/off) sino un dimmer. Hay que alimentarlo: salir de la rutina, ejercicios de pareja
- Descanso: una persona que trabaja sin parar y no descansa bien tendrá parámetros hormonales alterados
La testosterona no siempre es la culpable. Detrás de una queja de erección o deseo puede haber diabetes no diagnosticada, depresión, estrés crónico, rutina de pareja o hábitos descuidados. Ver el problema como una oportunidad de mejorar la salud integral es mucho más efectivo que buscar una pastilla mágica.
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