Dr. Mauro Carrillo

Cómo comprar, colocar y elegir un preservativo. Tipos, tallas, mitos, control de calidad ISO y la historia que nadie te contó. Guía de un urólogo.

Cómo Usar un Preservativo Correctamente: Todo lo que Creés Saber (y Probablemente No)

Un preservativo aguanta 18 litros de aire, se estira siete veces su tamaño y soporta 300 mililitros de agua sin perder una gota. Y aun así, hasta el 94% de las personas comete al menos un error al usarlo (Topping et al., 2011).

Todos lo conocen. Pocos lo usan bien. Preguntale a alguien qué talle usa, qué hacer si se rompe, o por qué se le baja la erección con el preservativo puesto, y vas a escuchar silencio.

En esta nota vas a encontrar cómo comprarlo sin drama, cómo colocarlo paso a paso, qué tipos existen, los mitos que ponen en riesgo tu salud, y datos de control de calidad que probablemente te sorprendan.

Cómo comprar preservativos (sin que sea una película de terror)

La primera vez que compré preservativos tenía un miedo impresionante. Le dije al chico de la farmacia en voz baja: “dame unos preservativos”. Y el tipo gritó: “¿Cuáles querés? ¿Mega anatómico? ¿Extra fino?”.

En ese momento quería desaparecer. Pero con el tiempo entendí algo: al igual que comer, dormir o cuidar tu salud, comprar preservativos es una parte normal de la vida.

Un consejo: cuando vayas a comprar, mirá a la persona que te atiende y pedí lo que necesitás con seguridad. Si querés hacerlo más fácil, decí la marca, el tipo, o directamente el color de la caja. “Dame dos cajitas de las blancas que tenés ahí.” Listo.

Cuando comprás un preservativo estás diciendo: yo me cuido y cuido a la otra persona.

Tres cosas que revisar antes de usarlo

  1. Fecha de vencimiento. Puede pasarnos a todos. A mí me pasó de comprar vencidos.
  2. Envase intacto. Tiene que tener la burbuja de aire. Si está plano o dañado, no lo uses.
  3. Reposición. Cuando usás los que tenés, comprá nuevos automáticamente para no quedarte sin stock.

Cómo ponérselo bien: paso a paso

Antes de abrirlo, verificá la fecha de vencimiento y que el envase tenga la burbuja de aire (eso significa que no está dañado).

Con la mano, abrí el sobre por el costado con cuidado. Nunca uses tijeras, dientes ni objetos afilados, porque podrías dañar el condón sin darte cuenta.

Después, fijate que quede del lado correcto para desenrollar. Si lo mirás bien, tiene que verse como un sombrero de mariachi. Agarralo desde el reservorio (la bolsita que aparece arriba) y, con el pene completamente en erección, ponelo en la punta.

Si no estás circuncidado, rebatí el prepucio antes de colocarlo. Apretando el reservorio superior, desenrollá el condón hasta cubrir la base.

Durante y después

El preservativo se usa durante toda la relación. No vale ponérselo “solo un ratito”. Cuando terminás (ya sea por eyaculación, por pérdida de erección o porque el encuentro se acabó), lo retirás con cuidado y lo descartás.

Si durante la relación perdés la erección, descartá ese preservativo y cuando vuelvas a estar listo usá uno nuevo. Es de uso único: uno por vez, siempre.

Guardalos lejos del sol, el calor y objetos cortantes. Por eso no se recomienda llevarlos en la billetera: la fricción y el calor alteran el látex.

Te lo explico detallado, pero cuando te acostumbres vas a ver que es sumamente fácil. Y el hecho de estar protegido te permite estar más relajado y disfrutar.

Tener relaciones sin protección: los riesgos reales

Hay canciones y artistas que romantizan las relaciones sin protección como si fuera algo rebelde o deseable. Escuchar eso puede ser entretenido mientras quede solo en eso: una canción. Pero si no tenemos el criterio suficiente, puede influenciarnos y llevarnos a tomar decisiones de las que después nos arrepentimos.

Las relaciones sexuales tienen dos complicaciones posibles: los embarazos no planificados y las infecciones de transmisión sexual. No usar preservativo, sobre todo en relaciones casuales, expone tanto a vos como a tu pareja a riesgos completamente innecesarios.

El preservativo es el único método que previene infecciones y embarazo al mismo tiempo. Y para que funcione bien, hay que saber colocarlo correctamente y elegir el adecuado.

Tipos de preservativos: cuál elegir

Látex (el estándar)

Es el más usado y el más accesible. Dentro de esta categoría hay variantes:

  • Ultra-finos: mayor sensibilidad con la misma protección.
  • Texturados: con puntos o líneas, diseñados para estimular a la pareja. Aunque hablando con amigos y amigas, la verdad es que no conozco muchas personas que sientan una gran diferencia.
  • Con espermicida: tienen un líquido que reduce la probabilidad de que un espermatozoide sobreviva. La efectividad no es del 100%, y a muchas personas este líquido les puede causar irritación.
  • Retardantes: llevan anestésico en la punta interior. Hacen efecto en 2 o 3 minutos y reducen la sensibilidad. Pero vale preguntarse por qué los usarías: querer durar más es justamente uno de los motivos que desencadenan el reflejo eyaculatorio. Los anestésicos locales no son una solución definitiva.

Tallas

Los preservativos vienen en distintas medidas. Los anatómicos suelen tener un calce más ajustado con un ancho nominal más pequeño, mientras que las versiones XL ofrecen un calce más suelto y un ancho mayor. Elegir la talla correcta importa: uno demasiado ajustado puede romperse; uno demasiado suelto puede salirse.

Sin látex

Diseñados para personas con alergia al látex. Algunos de estos materiales transmiten mejor la temperatura, por lo que muchas personas dicen que aumentan la sensibilidad.

Saborizados y fluorescentes

Los saborizados existen para el sexo oral, así no tienen gusto a látex. Y sí, algunas marcas ofrecen preservativos que brillan en la oscuridad. Pueden ser una experiencia divertida.

Pero lo más importante, al igual que con los chalecos salvavidas: para que el preservativo funcione, tenés que usarlo. Si lo dejaste en un cajón o te lo olvidaste, no tiene sentido.

Mitos que ponen en riesgo tu salud

Mito Realidad
“Si uso dos me protejo más” Falso. La fricción entre ambos aumenta la probabilidad de rotura. Uno solo, bien puesto, es suficiente.
“Le pongo vaselina para que deslice mejor” Falso. 60 segundos de contacto con aceite mineral le quitan el 90% de la resistencia al látex. Vaselina, aceite de bebé, aceite de cocina: destruyen el material. Si necesitás lubricante, que sea a base de agua o silicona (Voeller et al., 1989).
“Hago un saludito y después me lo pongo” Falso. El preservativo se usa durante toda la actividad sexual. El líquido preseminal puede arrastrar espermatozoides, y el contacto sin protección ya implica riesgo de infecciones y de embarazo no planificado.

Control de calidad: lo que aguanta un preservativo certificado

Cada preservativo certificado del mundo pasa por la norma ISO 4074. Los tests son rigurosos:

  • Test de aire: lo inflan hasta que reviente. El mínimo es 16 a 18 litros. Eso equivale a una pelota de playa.
  • Test de agua: lo llenan con 300 mililitros y lo cuelgan durante un minuto. Si pierde una sola gota, descartado.
  • Test eléctrico: le pasan corriente para detectar agujeros de 2 micrómetros, invisibles al ojo humano.
  • Elongación: se estira un 700% como mínimo. Siete veces su tamaño.

De cada lote de miles, testean 315 unidades al azar. Si 3 fallan, se rechaza todo el lote completo.

La moraleja: comprá marcas certificadas. La norma ISO 4074 o el sello de la FDA son tu garantía.

Historia del preservativo: datos que sorprenden

Los primeros preservativos de los que se tiene registro eran fundas para el glande en el antiguo Egipto, donde cada color representaba una clase social distinta (Khan et al., 2013).

En China la solución fue más creativa: papel de seda aceitado. En Japón, caparazón de tortuga. Rígido. En Roma usaban vejigas de animales (Marfatia et al., 2015).

Hay una leyenda del Rey Minos de Creta que dice que su semen contenía escorpiones y serpientes que mataban a sus amantes. Su esposa terminó usando una vejiga de cabra para protegerse.

Pero el verdadero salto fue en 1564, cuando Gabriele Falloppio creó una funda de lino empapada en un medicamento contra la sífilis. La probó en 1.100 personas. Ninguna se infectó (Tsaraklis et al., 2017). Ese es el inventor del preservativo moderno.

Trescientos años después, Charles Goodyear inventó la vulcanización del caucho y ahí cambió todo: por primera vez se podían producir de forma masiva.

Preguntas frecuentes

¿Se puede perder la erección al ponerse el preservativo?

Sí, es más frecuente de lo que se piensa. La interrupción del momento, los nervios o la presión por hacerlo rápido pueden provocarlo. Con la práctica, la colocación se vuelve automática y deja de ser un factor.

¿Qué hago si el preservativo se rompe?

Si se rompe durante la relación, retiralo inmediatamente y usá uno nuevo. Si hubo eyaculación, evaluá con tu médico la necesidad de anticoncepción de emergencia y de testeo de ITS.

¿Cómo sé qué talle usar?

Si el preservativo estándar te queda muy ajustado o se sale, probá con otra talla. Los anatómicos tienen un ancho nominal más pequeño y las versiones XL uno más grande. La idea es que calce firme pero sin apretar.

¿El preservativo protege al 100% de las ITS?

Reduce significativamente el riesgo, pero no es 100% para todas las infecciones. Las ITS que se transmiten por contacto de piel (como herpes o VPH) pueden contagiarse en zonas que el preservativo no cubre. Aun así, es el método de barrera más efectivo que existe.

¿Puedo usar lubricante con el preservativo?

Sí, pero solo a base de agua o silicona. Nunca aceite, vaselina ni derivados grasos: destruyen el látex en menos de un minuto.

Si te interesa profundizar en educación sexual, te recomiendo leer: Educación Sexual Básica: guía completa de un urólogo.

También tenés disponible la guía práctica de uso del preservativo para descargar gratis.

Guía gratuita: 5 herramientas para no perder la erección

Descargá la guía con técnicas prácticas para manejar la ansiedad de desempeño.




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Referencias
Topping AA et al. A comparison of condom use errors and problems for heterosexual anal and vaginal intercourse. Int J STD AIDS. 2011;22(4):204-208. PMID: 21515752.
Voeller B et al. Mineral oil lubricants cause rapid deterioration of latex condoms. Contraception. 1989;39(1):95-102. PMID: 2535978.
Khan F et al. The story of the condom. Indian J Urol. 2013;29(1):12-15. PMID: 23671357.
Marfatia YS et al. Condoms: Past, present, and future. Indian J Sex Transm Dis AIDS. 2015;36(2):133-139. PMID: 26692603.
Tsaraklis A et al. History of Condom. In: Contraception. Springer, Cham. 2017. PMID: 29286023.

Urólogo Mauro Carrillo

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