Respuesta sexual humana: las fases del sexo explicadas
La mayoría de los animales tienen sexo por una sola razón: perpetuar la especie. Los humanos somos otra cosa. Lo hacemos para disfrutar, para conectar, incluso para reconciliarnos después de una pelea. Pero, ¿qué le ocurre a nuestro cuerpo cuando tenemos sexo?
Durante siglos casi nadie se animó a investigarlo. Hasta que una pareja, en los años 60, decidió hacerlo en serio. De ahí salió todo lo que hoy conocemos como respuesta sexual humana: un mapa de fases que atraviesa el cuerpo y el cerebro cada vez que hay deseo, excitación y orgasmo. Esta nota recorre ese mapa, una pieza por vez.
Masters y Johnson: los que se animaron a filmar el sexo
William Masters y Virginia Johnson trabajaron juntos en un laboratorio. Se casaron, se divorciaron, y aun así siguieron haciendo ciencia juntos hasta el final. Pero lo que los hizo entrar a la historia fue lo que hicieron entre 1957 y 1965.
Metieron a más de 600 personas en un laboratorio especial con sensores de ritmo cardíaco, presión, erección, e incluso una cámara muy particular bautizada “Ulysses”. De ahí salió Human Sexual Response, publicado en 1966. Vendió 300.000 copias en pocos meses, envueltas en papel marrón para que no escandalizara en la góndola. Masters bromeaba que era “el libro más comprado y menos leído de la historia”.
El aporte central fue el modelo de cuatro fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Una curva limpia que sirvió de referencia durante décadas.
Pero a ese modelo le faltaba una pieza. En 1979, la psiquiatra Helen Kaplan revisó el esquema y dijo algo que cambió todo: les faltó el principio. Les faltó el deseo. Y empezó a sumarse al diagrama una fase previa.
Deseo: el combustible del sexo
El deseo es el combustible del sexo. Pero no es un botón que se prende o se apaga: es algo gradual. Sube, baja, varía a lo largo del día y de la vida.
Durante años se pensó que la secuencia era lineal. Primero las ganas, después la excitación. Hasta que en el año 2000 una psiquiatra canadiense, Rosemary Basson, planteó algo distinto: en muchas personas el orden se invierte.
Aparece primero el estímulo (caricias, besos, una imagen erótica) y el deseo se construye después. Por eso esperar sentado a que el deseo aparezca mágicamente no siempre funciona. Es algo mucho más frecuente en las parejas de larga data, donde la chispa rara vez aparece sola: se enciende con la cercanía.
Y acá viene lo más interesante: la respuesta sexual física puede pasar incluso cuando estás dormido.
Erecciones nocturnas: el cuerpo se prueba solo
Y no es una metáfora. Todo hombre sano, mientras duerme, tiene entre 3 y 5 erecciones por noche, de 10 a 25 minutos cada una. Independientemente de lo que esté soñando. El cuerpo se prueba a sí mismo todas las noches, aunque no siempre te des cuenta.
Esto lo midió Karacan en los años 70, con sensores puestos durante toda la noche.
Y eso cambia todo. Porque si tenés erecciones nocturnas o matutinas pero no se aparece con tu pareja, el problema probablemente no está en la cañería. Está en la mente.
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Excitación: el cuerpo se enciende
Para entender por qué tu cuerpo hace lo que hace, hay que volver al momento exacto en que se enciende: la excitación.
En el pene, el sistema parasimpático manda una señal química, el músculo de las arterias se relaja, y la sangre entra y se queda. A eso se le llama tumescencia.
En el clítoris pasa exactamente lo mismo, porque están hechos del mismo tejido. Si querés profundizar en esa anatomía, te dejo la nota sobre dónde está el clítoris.
Al mismo tiempo aparece la lubricación vaginal: un trasudado de los vasos sanguíneos a través de las paredes de la vagina, junto a la secreción de algunas glándulas.
En el hombre también aparece un líquido propio de esta fase: el líquido preseminal. Sale de las glándulas de Cowper, escondidas cerca de la próstata, y aparece antes de la eyaculación. Lubrica la uretra.
Un dato importante: el líquido preseminal puede arrastrar algunos espermatozoides. Por eso el famoso “lo saco antes” no es método anticonceptivo. Si te interesa el tema, te dejo la nota sobre cómo usar preservativo.
Meseta: el sistema queda cargado
Una vez que arranca la elevación de la excitación, se entra en una fase de meseta. Los genitales se ven más rojizos por la sangre acumulada, los testículos se elevan, y la entrada de la vagina se cierra un poco, lista para el orgasmo.
El sistema queda cargado. Listo para uno de los fenómenos menos comprendidos por las personas.
Orgasmo y eyaculación: no son lo mismo
Acá tenemos un nudo enorme. Tres palabras que la gente usa como sinónimos y no lo son: orgasmo, eyaculación y semen. Tres cosas separadas, que casi siempre ocurren juntas pero pueden ir por su lado.
El orgasmo es un evento del cerebro
El orgasmo pasa adentro de la cabeza. Komisaruk y Whipple lo midieron con resonancia magnética y vieron dos cosas a la vez: se activan masivamente las áreas de placer y recompensa, y se apaga la corteza prefrontal, la zona del control, del pudor, de la planificación. Te entregás al placer.
Esa liberación de tensión se acompaña de contracciones rítmicas de la pelvis. Un profesor mío decía que es “como estornudar, pero más lindo”.
Y un dato bombazo: durante el orgasmo, el umbral del dolor se duplica. ¿Te pasó alguna vez golpearte en medio del asunto y no registrarlo? Ahora ya sabés por qué.
La eyaculación es un reflejo muscular
La eyaculación es otra cosa. Un reflejo mecánico de músculos pélvicos que empuja el semen hacia afuera. Tiene dos fases:
- Emisión: el contenido carga la uretra.
- Expulsión: contracciones rítmicas del piso pélvico sacan ese contenido.
El semen es el contenido
Y ese contenido es el semen. Literalmente, el líquido. Una mezcla de espermatozoides con secreciones de las vesículas seminales y la próstata.
Resolución: la cascada química post-orgasmo
Después de la explosión, el cuerpo no se apaga de golpe. Tarda unos minutos en volver.
La sangre sale del pene, del clítoris, de la vagina. El corazón se calma, la respiración se acomoda, la presión cae. Eso es la fase de resolución.
Pero adentro, mientras todo eso pasa, en el cerebro hay algo más interesante: una cascada química.
- Oxitocina: la hormona del vínculo. Te da sensación de calma, esas ganas de quedarte ahí, de abrazar, de no irte.
- Prolactina: una de varias señales que apagan el sistema.
- Endorfinas y vasopresina: te dejan relajado y te dan ganas de dormir.
Y así entramos en lo que se llama período refractario: el tiempo en que el sistema no puede volver a arrancar. Varía mucho. Minutos cuando sos joven, horas o días a medida que pasan los años.
Es un período hermoso de puro placer. Pero muchos varones lo detestan, porque es cuando el pene “más los abandona”, y en vez de disfrutar ese momento se presionan y la pasan mal.
Cinco palabras que conviene no mezclar
A esta altura ya mezclaste estas palabras al menos una vez. Son cinco, y se confunden todo el tiempo. Las repaso rápido:
- Deseo: son las ganas. Pasa en la cabeza, y puede aparecer antes o después del estímulo.
- Erección: es la respuesta del cuerpo. Sangre que entra y aumenta tamaño y rigidez de clítoris o pene. Puede prenderse sola (por ejemplo mientras dormís) o frente a estímulos.
- Eyaculación: es un reflejo muscular. Por contracciones del piso pélvico se expulsa el semen.
- Orgasmo: es un evento del cerebro. Descarga de placer. Es lo que sentís.
- Semen: es el contenido que sale con la eyaculación. Espermatozoides más secreciones de próstata y vesículas seminales.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las fases del sexo?
Según el modelo clásico de Masters y Johnson (1966), son cuatro: excitación, meseta, orgasmo y resolución. En 1979, Helen Kaplan agregó una fase previa: el deseo. Y en el año 2000, Rosemary Basson propuso un modelo distinto en el que el deseo puede aparecer después del estímulo, no antes.
¿El orgasmo y la eyaculación son lo mismo?
No. El orgasmo es un evento del cerebro: descarga de placer y desactivación de la corteza prefrontal. La eyaculación es un reflejo mecánico de los músculos del piso pélvico que expulsa el semen. Casi siempre ocurren juntos, pero pueden ir por su lado.
¿Por qué tengo erecciones mientras duermo?
Todo hombre sano tiene entre 3 y 5 erecciones por noche, de 10 a 25 minutos cada una, independientemente de lo que esté soñando. Karacan lo midió en los años 70 con sensores nocturnos. El cuerpo se prueba a sí mismo. Si tenés erecciones nocturnas o matutinas pero no con tu pareja, el problema probablemente no está en la cañería, está en la mente.
¿Qué es el líquido preseminal y por qué importa?
Es un líquido que sale de las glándulas de Cowper, cerca de la próstata, antes de la eyaculación. Lubrica la uretra. Y puede arrastrar algunos espermatozoides, por lo que “sacarla antes” no funciona como anticonceptivo.
¿Por qué después del orgasmo dan ganas de dormir?
Por la cascada química que ocurre en el cerebro: aparecen oxitocina (vínculo, calma), prolactina (apaga el sistema), endorfinas y vasopresina (relajación y sueño). Es parte del período refractario, el tiempo en que el sistema no puede volver a arrancar.
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El manual del cuerpo no es el manual de la vida
El sexo es uno de los pocos sistemas del cuerpo que podés no usar nunca y seguir viviendo bien. Es importante, sí. Pero no es el centro del mundo. Es una parte. Como comer, como dormir, como reírte con la gente que querés.
Conocer las partes sirve. Saber qué es el deseo, la erección o qué pasa adentro tuyo te baja la ansiedad y te saca del laberinto cuando algo no funciona. Pero el manual del cuerpo no es el manual de la vida.
Se puede vivir sin tener sexo. Lo que no se puede es tener sexo y no saber vivir. Disfrutá del resto: de lo que comés, de lo que mirás, de la gente que tenés al lado. El sexo se acomoda solo cuando la vida está en su lugar.
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Referencias bibliográficas
Masters WH, Johnson VE. Human Sexual Response. Little, Brown and Company; 1966.
Kaplan HS. Disorders of Sexual Desire. Brunner/Mazel; 1979.
Basson R. The female sexual response: a different model. Journal of Sex & Marital Therapy. 2000;26(1):51-65. PMID 10693116.
Karacan I. Nocturnal penile tumescence as a biologic marker in assessing erectile dysfunction. Estudios clásicos de la década de 1970.
Komisaruk BR, Whipple B. Functional MRI of the brain during orgasm in women. Annual Review of Sex Research. Estudios sobre fMRI del orgasmo y analgesia.